¡Como el agua y el aceite!
Imágenes: humorgraficoreligioso.blogspot.com
Creo en
Dios y en la fuerza interior para vivir felices, esto también va en la genética
y lo pueden heredar nuestros hijos. Cuando era niña soñaba con ser médica e irme
de misionera al África; sin pensarlo, olvidándome incluso de ese sueño y sin contárselo
a mi hijo, hoy él se encuentra en la mitad de su carrera de medicina y quiere
ser profesional no sólo por dinero, también para salvar muchas vidas y ayudar a los
más necesitados; ya lo está haciendo en las jornadas de salud que realiza la universidad en barrios vulnerables de la ciudad. Hoy puedo dar testimonio de ésto y de cómo la Fe y la fuerza de
nuestros pensamientos terminan materializándose en nuestros actos.
A través
de este acontecimiento personal encuentro simple la compatibilidad que existe
entre la ciencia y la religión. No entiendo por qué los detractores de la Fe
siempre quieren poner como el agua y el aceite estos dos conceptos: Fe y Conocimiento. Aunque la iglesia en una época ciega frenó en forma abrupta el avance de la ciencia, hoy no sólo la promueve sino que la
vemos representada en comunidades u órdenes religiosas como los jesuitas. Desde su declaración como orden de la iglesia por el Papa Pablo lll en el año
1540, ha tenido dentro de su misión la formación intelectual de los líderes del
mundo y me atrevo a decir que ha sido una de las órdenes que más ha contribuido al estudio de las ciencias (//es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_cat%C3%B3lica_y_ciencia). La historia nos muestra hoy que ya esta batalla, creada por
la misma Iglesia Católica y perpetuada hoy por doctrinas como el
Humanismo Secular puede acabar.
Hoy tenemos como Papa de la Iglesia Católica a Jorge Mario Bergoglio, primer Papa en la historia perteneciente a la orden religiosa de los jesuitas. Esto es esperanzador para la juventud de hoy, incrédula, que le ha perdido el sentido a la vida y no respeta las instituciones, y por el otro lado son jóvenes más inteligentes, más innovadores, más creativos y ésto gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, son jóvenes que todo lo saben, todo lo conocen a través de internet, en algunas ocasiones de forma errónea las redes sociales han sido utilizadas para “lavar cerebros”. Acusan también a la religión católica de “lavar cerebros”, pero la verdad el joven creyente de hoy no tiene una Fe propiamente infundada por sus padres, lo hace porque conociendo todos los caminos que le dan sentido a la vida, escoge el que más estime, el camino que ha recorrido y del cual puede dar testimonio por los hechos o acontecimientos que ha tenido que vivir.
Escribo esto como un llamado de atención no sólo a la iglesia católica sino también a todas las doctrinas del mundo, que acaben con la disputa que muestran siempre entre la ciencia y la Fe, ésta puede ser una forma de acabar con tanta guerra y maldad en el mundo. La tolerancia entre las doctrinas de la Fe y el Conocimiento puede ser el inicio de una paz duradera que alcance a todas las futuras generaciones.

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